Ya he visto Sentido y sensibilidad (2026), la nueva adaptación de Georgia Oakley, y os lo digo sin rodeos: es una de las mejores adaptaciones de Jane Austen que hemos visto en mucho tiempo. Fiel al libro (no al 100%, pero casi), visualmente preciosa y con un sentido del humor que no esperaba. Así que hoy os cuento qué me ha enamorado de ella y cuáles son las diferencias entre la película y el libro de Sentido y sensibilidad que hacen que funcione tan bien.
Pero antes de nada, una confesión: Sentido y sensibilidad nunca ha sido mi novela favorita de Austen. La leí hace años y, de cara al estreno, la refresqué en audiolibro. La historia me gusta muchísimo y tiene momentos potentísimos, pero es su primera novela publicada (1811, y ni siquiera la firmó: puso simplemente By a Lady) y se nota que su voz todavía no es tan ácida y mordaz como lo será después. Por eso me ha sorprendido tanto lo que ha conseguido esta película.
Si prefieres verlo, aquí tienes el vídeo completo en el que analizo la película y la comparo con la novela:
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¿Era necesaria una nueva adaptación de Sentido y sensibilidad?
Lo primero que hay que entender es que esta película lo tenía todo en contra. Cuando pensamos en Sentido y sensibilidad, a casi todas nos viene a la cabeza la versión de 1995 de Ang Lee, con guion de la propia Emma Thompson (que además interpretaba a Elinor y se llevó el Oscar al mejor guion adaptado). Y con un reparto que hoy sería impensable: Kate Winslet como Marianne, justo antes de Titanic, Hugh Grant como Edward y el inolvidable Alan Rickman como el coronel Brandon.
A eso súmale la miniserie de la BBC y las decenas de versiones que se han hecho de las novelas de Austen en todos los formatos. Ante una historia contada tantísimas veces, solo hay dos caminos: hacer algo bellísimo y fiel al libro, o irte al extremo contrario y arriesgarte al enfado de los fans. Aquí han elegido claramente lo primero.

Georgia Oakley y Diana Reid: la nueva Sentido y sensibilidad, dirigida y escrita por mujeres
La película la dirige Georgia Oakley, que debutó con Blue Jean (2022), una ópera prima que le valió una nominación a los BAFTA. Y hay un dato que me encanta: es la primera gran adaptación de Sentido y sensibilidad dirigida por una mujer.
El guion es de Diana Reid, novelista australiana muy reconocida en su país por libros como Love & Virtue. Lo curioso es que, cuando le propusieron adaptar a Austen, su primera reacción fue de rechazo: pensaba que ya estaba todo contado. Al releer la novela se dio cuenta de que casi todas las adaptaciones se habían centrado en los romances de Elinor y Marianne y en la crítica social, pero había una historia de amor que nunca había tenido el protagonismo que merecía: la de las propias hermanas.
De qué trata Sentido y sensibilidad de Jane Austen
Si no conoces la historia, te dejo un par de pinceladas. Cuando muere el señor Dashwood, toda su herencia pasa a su hijo varón, fruto de su primer matrimonio. Su segunda esposa y sus hijas se quedan desamparadas por partida doble: han perdido a su padre y su hermanastro, que se queda con todo, terminará echándolas de su propia casa.
La señora Dashwood, Elinor, Marianne y la pequeña Margaret tienen que mudarse a una casa mucho más pequeña y modesta. Y ahí conocemos de verdad a las dos hermanas mayores, que no pueden ser más distintas:
- Elinor es el sentido: sensata, contenida, la que se guarda todas las emociones y sostiene a la familia.
- Marianne es la sensibilidad: apasionada, algo alocada, incapaz de contener lo que siente.
Cada una vivirá su propia historia de amor. Elinor con Edward Ferrars, el hermano de su cuñada. Marianne con el encantador (y peligrosísimo) Willoughby, mientras el coronel Brandon espera en un segundo plano.
Y por debajo de todo late la crítica social de Austen: una mujer que no podía heredar los bienes de su padre ni trabajar tenía una única salida para sobrevivir, casarse. En muchos casos, elegir marido no era una cuestión de amor, sino de supervivencia.
Sentido y sensibilidad (2026): una adaptación que recuerda a Hamnet y a Orgullo y prejuicio
El trabajo visual de esta película es impresionante. A mí me recordó muchísimo a la belleza de Hamnet: hay planos prácticamente iguales, con esa misma luz, esa sensibilidad y ese protagonismo de la naturaleza. Y la misma valentía para dedicar segundos (y minutos) a planos lentos, puramente estéticos, que en realidad te están contando muchísimo de la historia.
También me trajo de vuelta el Orgullo y prejuicio de 2005 con Keira Knightley. No soy la única: mucha gente la está llamando su digna heredera, porque desde entonces no habíamos tenido una adaptación de Austen tan fiel y tan cuidada.

Rodada en 35 mm: el secreto de su textura
Para abrazar esa nostalgia, el equipo tomó una decisión técnica muy interesante: rodar en película de 35 mm. La propia Oakley ha contado que era uno de sus innegociables, aunque no es nada fácil hacerlo con ese presupuesto. El resultado es una textura cálida, casi de vídeo familiar, muy parecida a la que tenía Hamnet.
Esa mirada naturalista se nota también en el vestuario y el maquillaje. Hay muchas escenas en las que las hermanas, sobre todo Elinor, aparecen despeinadas, con el pelo lejos de estar perfecto o el bajo del vestido manchado de barro. Y eso le sienta de maravilla al personaje. Por eso me enamoró desde el principio ese inicio tan reposado, con una Elinor casi salvaje recorriendo el bosque y deteniéndose ante las plantas, con tiempo de sobra para conocerla.

Una banda sonora que no dejo de escuchar
Además de la estética, hay otro elemento que me pareció precioso: la banda sonora. Tiene una sensibilidad increíble y acompaña cada escena a la perfección. Desde que vi la película no he dejado de escucharla en Spotify.
Diferencias entre la película y el libro de Sentido y sensibilidad
Es una película muy fiel a la novela, pero introduce algunos cambios que, para mí, la hacen todavía más redonda. Aviso: a partir de aquí hay spoilers.
La verdadera historia de amor es la de las hermanas
La relación entre Elinor y Marianne ya estaba en el libro, por supuesto, pero aquí se convierte en la columna vertebral de toda la historia. Diana Reid quería que el eje de la narración fueran ellas, más allá de los romances que tengan o no en cada momento. Y Oakley explicaba que dedicar tiempo a escenas en las que aparentemente no pasa nada es lo que hace que te creas a estas dos hermanas: cuando se llevan bien y, sobre todo, cuando chocan y te duele todavía más.
La reflexión a la que llegas, tanto con el libro como con la película, es que cada una es una mezcla de la otra. La sensata Elinor termina con una historia mucho más pasional. Y Marianne, que empieza con un romance vertiginoso con Willoughby, encuentra su verdadero amor en el coronel: una relación que se forja poco a poco, sin prisa, justo como ella nunca se lo habría imaginado.
Mucho más humor (y una Margaret con voz propia)
La película potencia muchísimo los momentos de humor, siempre de forma muy acorde a la historia. En el libro existen, pero son bastante más sutiles. Margaret, la hermana pequeña, tiene un papel secundario en la novela, pero aquí protagoniza escenas divertidísimas, como cuando admite sin ningún pudor que quiere casarse con alguien rico porque lo que busca es un futuro asegurado.
La escena del duelo entre Brandon y Willoughby
Esta es una de las escenas inventadas que más me hicieron reír en el cine. En el libro el duelo existe, pero nunca lo vemos: solo lo sabemos porque el coronel se lo confiesa a Elinor, y ninguno de los dos sale herido.
En la película, en cambio, Elinor, Marianne, la señora Dashwood y la señora Jennings se enteran y se lanzan a la ventana para no perderse nada, como si fuera un espectáculo. Cuando termina, corren a sus posiciones para que el coronel no descubra que lo han visto. La señora Dashwood se pone a tejer (algo imposible de hacer con calma en ese momento), Elinor coge un libro y Marianne vuelve a hacerse la convaleciente. Y cuando Brandon cuenta que Willoughby no volverá a molestarlas, Marianne deja caer que sabía que dentro de él había cierta pasión: la primera pista de lo que va a sentir por el coronel.
Elinor se enfrenta a Willoughby
En la novela hay una conversación muy famosa entre Elinor y Willoughby sobre lo que le ha hecho a Marianne, y Elinor no se sale del molde en ningún momento: cordial, educada, impecable. En la película la dejan salirse un poco. Se enfrenta a él y le enseña lo enfadada e indignada que está por el daño que le ha hecho a su hermana. Ver a Elinor tan pasional, movida por la rabia, me pareció maravilloso.El flechazo entre Elinor y Edward
En el libro, la relación entre Elinor y Edward va surgiendo poco a poco, conforme se conocen. En la película también, pero hay un flechazo desde el primer encuentro, y la cámara le dedica varios segundos a esas miradas.
El compromiso secreto de Edward con Lucy también cambia. En la novela es un amor de juventud; aquí es un matrimonio arreglado por las familias. Cuando la familia de Lucy lo pierde todo, la madre de Edward intenta forzarle a romperlo, y él se niega: no siente nada por Lucy, pero no le parece bien abandonarla solo porque se haya quedado sin patrimonio. Y lo más irónico de todo es que Elinor es la que no cree en el amor a primera vista, mientras que Marianne, que sí cree, acaba viviendo la historia más pausada.
Un coronel Brandon más cercano a nuestro tiempo
En el libro, el coronel tiene 35 años y Marianne apenas 16; además, Brandon arrastra un pasado complicado con una joven pupila a su cargo. La guionista ha reconocido que decidieron eliminar esa parte de su pasado y rebajar la diferencia de edad para que la relación no resultara tan incómoda para el público actual.
El final: Elinor corriendo hacia Edward
Para mí, la diferencia que más me ha gustado. En el libro, Elinor y Edward acaban juntos de una forma bastante fría y templada. Lucy se casa con su hermano, Edward queda libre de su promesa, pero no hay ninguna declaración de amor de película. De hecho, lo que más le preocupa a Edward es reconciliarse con su madre para que les pase una asignación que, junto con la renta de Elinor y la parroquia, les permita vivir.
En la película lo hacen mucho más emocional, porque Elinor se lo merece. Edward va a verla, hay un malentendido (ella cree que viene a restregarle su boda; él piensa que ha llegado tarde) y se marcha. Entonces aparece la señora Jennings corriendo, en otra escena muy divertida, para aclarar que quien se ha casado con Lucy es su hermano. Elinor entiende lo que Edward había ido a decirle y sale corriendo tras él, sujetándose las faldas, hasta que se encuentran y se dan un beso de película.
Entiendo que en el libro tuviera sentido que fuera así, porque Austen quería reivindicar otras cosas por encima del romance. Pero este final es muchísimo más bonito y potente.
Unas Dashwood mucho más humildes
Aunque la película deja un poco en segundo plano la crítica social, sí ha querido mostrar de forma mucho más austera la vida de las Dashwood. En pantalla viven las cuatro solas en una casa muy humilde, con la señora Jennings como vecina y ropa mucho más sencilla. En la novela su situación es más acomodada: pasan de una mansión a una casa de campo, sí, pero siguen teniendo sirvientas y ciertas comodidades. El cambio subraya lo difícil de su situación tras ser desheredadas.
El reparto de Sentido y sensibilidad (2026)
Una de las cosas que no quería dejar fuera es el enorme casting de esta película. Me encantó reconocer frases literales de la novela en el guion, pero todavía más casi no reconocer a los actores, porque estaba viendo de verdad a Elinor, a Marianne, a Edward y a la señora Dashwood.
Daisy Edgar-Jones es Elinor Dashwood
Daisy Edgar-Jones era uno de los grandes reclamos de la película. Muchas la adoramos desde Normal People y yo estaba segura de que iba a hacer algo increíble con Elinor. Y así ha sido. Es un personaje dificilísimo, porque casi nada de lo que siente puede decirlo en voz alta, y ella lo cuenta todo con gestos y con el cuerpo. Además, ha contado que se ha pasado media vida leyendo a Jane Austen, así que este papel era para ella un sueño cumplido.

Esmé Creed-Miles es Marianne Dashwood
Confieso que, cuando vi el casting, me costaba imaginarla como Marianne: tiene una presencia muy actual, de esas de las que se dice que parece que sabe lo que es un iPhone. Pero al verla en la película me ganó por completo. El papel estaba hecho para ella. Y la química entre las dos hermanas es especialísima: se nota en cada escena que comparten.

George MacKay es Edward Ferrars
Con los chicos me pasó lo mismo: en el casting no me encajaban y en pantalla lo bordan. George MacKay (1917) tenía el listón alto, porque su antecesor fue Hugh Grant, quien ha bromeado muchas veces con lo tieso y estirado que estaba en el papel. MacKay hace una versión diferente que le encaja totalmente al personaje.
Frank Dillane es Willoughby
Divertidísimo desde que aparece. Desde su primera escena sabes que tiene algo pícaro, que no es de fiar y que le va a hacer daño a Marianne, y aun así entiendes que ella caiga en sus redes. Quizá os suene porque ya interpretó a otro personaje terrible: el Tom Riddle adolescente de Harry Potter y el misterio del príncipe.
Herbert Nordrum es el coronel Brandon
El actor noruego (al que quizá recordéis de La peor persona del mundo) no parece a priori el coronel Brandon que tenemos en la cabeza, pero lo han elegido genial. Poco a poco descubrimos una versión de él mucho más amable, tierna y entrañable, y eso hace que tanto Marianne como el público nos vayamos enamorando de él.

Caitríona Balfe es la señora Dashwood
Y, por supuesto, no puedo dejar de mencionar a nuestra Claire de Outlander. Caitríona Balfe está guapísima y espléndida como la madre de las Dashwood. Reconozco que, al verla con ropa de época, en alguna escena veía a Claire, pero su registro aquí es otro: una madre más indefensa, más relajada y muy cariñosa con sus hijas. Me alegró muchísimo verla brillar más allá de Outlander.
Completan el reparto la joven Bodhi Rae Breathnach (otro nexo con Hamnet, donde también aparece) y la gran Fiona Shaw.

¿Supera Sentido y sensibilidad (2026) a la versión de 1995?
Honestamente, creo que no tiene por qué hacerlo. Son dos miradas muy diferentes sobre la misma novela, y las dos funcionan. Adaptan el mismo texto y nos muestran dos versiones igual de válidas de la misma historia.
Yo reconozco que esta es una de mis adaptaciones favoritas de las últimas que hemos visto. Y ojo, no me disgusta que rompan el guion: la Persuasión de Netflix me pareció muy divertida precisamente porque no tenía nada que ver con el libro. Pero aquí han adaptado de maravilla el texto original. Lo han traído a nuestro tiempo con un par de toques que hacen que no nos choque tanto, y le han metido muchísima más sensibilidad y pasión para que empaticemos con unos personajes que en la novela pueden resultar algo fríos.
Creo que va a ser una de esas películas que se quedan con nosotros. Que las nuevas generaciones van a abrazar como su propio clásico, igual que nosotras hicimos con Orgullo y prejuicio. Si tenéis la oportunidad de verla en el cine, hacedlo: es una experiencia que merece la pena.
Si quieres ver todas las escenas de las que hablo y mi análisis completo, aquí tienes el vídeo en mi canal de YouTube. Y si te apetece conocer a la mujer que hay detrás de la novela, no te pierdas mi vídeo sobre la vida de Jane Austen.


