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La piratería cultural: ¿cuestión de incultura?

Uno de mis momentos favoritos del fin de semana son los domingos por la mañana. El de esta semana, empezó pronto y acompañado de la Cadena SER. Justo cuando entré en la cocina, daba comienzo una tertulia en la que tres ponentes hablaban sobre la piratería cultural, y acaparó toda mi atención.

Esta tertulia me gustó especialmente por una sencilla razón: se centraron en la literatura. Aún así ro creo que se enfocó de una forma errónea, y por ello decidí escribir estas líneas. 
Tras ofrecer una serie de datos acerca de los índices de piratería cultural del pasado 2013 y el descenso de las ventas «que estos actos provocan», procedieron a analizar el por qué de la piratería. Por qué los índices de descargas ilegales no hacen más que subir y subir pese a que se intenta incentivar los procesos de compra con nuevas metodologías. 
Según los ponentes, una de las razones del por qué la sociedad española es un poco piratilla es que no tenemos inculcada una cultura en la que se aprecie el trabajo que conllevan los proyectos culturales. 
La muestra de esta premisa la introducía el actor Pepe Viyuela (al que he de decir que admiro mucho). Contaba que en numerosas ocasiones se veía en la tesitura de estar con un amigo o conocido y que éste le pidiera una entrada gratis para ver la obra de teatro en la que trabajaba en ese momento. Comentaba que la única razón por la que alguien pudiera hacer esto, es que éste seguramente no sería consciente del coste de toda la producción.

Es cierto que una representación teatral conlleva una gran cantidad de gastos (alquiler del espacio, sueldo de actores, especialistas, equipo técnico, peluquería, etc…; elaboración de decorados…), y que cuando pagas la entrada de una actuación, la gran cantidad de ese importe va a parar al pago de estos elementos. Por lo que en este caso estoy completamente a favor de esta postura pero…  ¿qué pasa en la literatura?

Seguramente conozcáis páginas webs extranjeras en las que se vendan libros, ¿Verdad? Y pese a que son los mismos libros que tenemos en España (en otro idioma y con otra cubierta pero al fin y al cabo el mismo libro) lo curioso es que (comparándolo) el precio se dispara cuestionablemente en nuestro país. Muchas veces he leído comentarios tipo «la diferencia de precio se lo llevan todo los traductores» y siempre me da mucha pena. Porque ojalá fuera por eso. Y cuando leo este tipo de cosas si que me hace dudar el comentario de Pepe Viyuela.

En cuestión de películas, por ejemplo, la llamada «Fiesta del Cine» ponía en alza que el público no es que no quisiera ir al cine, si no que no estaba dispuesto a pagar el precio actual de una entrada.

¿Vosotros/as pensáis que conociendo el coste (económico, físico y logístico) de la elaboración de los productos culturales la gente dejaría de piratear? ¿Creéis que es justo que se nos compare con Inglaterra, por ejemplo? Porque cada vez que sale a la palestra el tema de la piratería cultural, muchos se excusan diciendo que en el resto de Europa no existe la misma conciencia delictiva sobre este acto y que la población no realiza tantas descargas ilegales. Pero lo cierto es que los libros suelen ser más baratos allí, y los cd’s de música también.

Creo que la Ley del Libro merece un artículo aparte que traeré pronto para explicarlo bien y analizarlo. Aún así, quería abordar este tema un poco antes. Tener a nuestra disposición una gran cantidad de libros a un solo click y completamente gratis, puede ser muy tentador. Pero cuando una persona es lectora habitual y valora el proceso de edición, no creo que ser pirata sea cuestión de incultura, si no del coste. Aunque ahora existan ebooks, kindle, etc… los precios siguen teniendo las mismas cargas que en 1975, pese a que la inversión cultural sea mayor, y también el consumo. Me niego a pensar que si los libros tuvieran un precio más asequible o incluso fuera posible realizar descuentos y promociones reales, la gente siguiera pirateando. 

¿Creéis que la Ley del Libro supone un impedimento entre el lector y la editorial? ¿Cuáles creéis que son las razones por las que la gente consume las descargas ilegales? ¿A quién benefician estos precios? ¿A las editoriales, a los libreros, a los autores, al Estado…? Yo soy de la opinión que dice que solo beneficia a estos últimos… Nos leemos, 

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