Hay veces, cuando lees un libro, que la trama te parece tan aterradoramente real, que pasas por sus páginas de puntillas repitiéndote una y otra vez "esto no pasaría aquí", con el objetivo de convencerte y sentirte un poco mejor. Por lo general el género de las distopías suele provocar en el lector el mismo sentimiento: miedo y curiosidad ante lo que podría pasar en un futuro cercano. Con The Handmaid's Tale (o el Cuento de la criada) pasa un poco lo mismo: nos provoca curiosidad por saber cómo sería esa realidad, pero nos trastorna y nos provoca escalofríos al caer en que podría darse perfectamente en nuestra sociedad.

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